The Guardian revisita 'The Straight Story' (1999) de David Lynch, una de las obras más atípicas del director: una película de carretera amable y sincera, desprovista de su surrealismo característico. El film sigue al anciano Alvin Straight, quien viaja 320 kilómetros en una cortadora de césped para visitar a su hermano enfermo, con Richard Farnsworth en el papel principal y Sissy Spacek como su hija. Peter Bradshaw elogia la franqueza, calidez y autenticidad emocional del film, señalando su singularidad dentro de la filmografía de Lynch.